| La Habana: Comunistas |
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| por TANIA QUINTERO |
Parte 1 / 2 |
Jubilado. 75 años. Milita en un núcleo del partido comunista compuesto por viejos laboralmente inactivos. "Estoy achacoso, pero fui a la marcha (del 26 de julio) porque el presidente del comité de mi cuadra es socio mío. Todos los días hacemos la cola para comprar el Granma. Él me embulló y me dijo: 'Oye, dicen que van a dar un pulovito a los que vayan'. No joda, pensé, ¿casi dos millones de pulóveres gratis con tanta escasez que hay en Cuba? Bueno, me levanté a las 6. A las 7 ya estaba en el punto y cogí la guagua, que nos dejó en Carlos III. Allí mismo había que cogerla para el regreso. ¡De madre! Caminé como un trastornao. No había sol, sino resol, que es peor. Pasé tremenda sed, porque no llevé el 'pepino' que mi mujer me llenó con agua bien fría. Ni tampoco el pomito con café. Regresé destimbalado. Cuando mi mujer vio el pulóver dijo: 'Está buenísimo para cogerlo como frazada para limpiar el piso'. Y yo le dije: 'Qué va, si tú no te lo quieres poner, voy a venderlo, que cualquiera me da dos fulas por este pulovón', porque era una talla XL y yo uso, cuando más, una M. Y con dos fulas más quince centavos se puede comprar una botella de aceite As de Oro, cubano, que no huele ni sabe tan bien, pero es el más barato que se consigue en la shopping. Yo nunca fui a las caminatas por Elián y si pa' esta me embullé fue por quedar bien con mi socio del comité y con los compañeros del núcleo. Pero por poco me da una sirimba como la que le dio a Fidel en el Cotorro".
Estudiante. 14 años. Acaba de ingresar en la Unión de Jóvenes Comunistas. "Yo me hice militante para guardar la forma. Estaba aspirando al Cepero [único instituto preuniversitario en la capital] y me hacía falta tener el aval de joven comunista. No fui a la manifestación porque unos días antes me fui para casa de una amiguita, en otro municipio. La verdad es que no estoy para ninguno de esos teques. ¡Ni hablar! Voy a cumplir 15 años y mi ilusión es la fiesta que me van a hacer, en una instalación turística. También estoy ahora para los preparativos de las clases, pues en esa escuela todos van 'auténticos' y mi papá dice que no voy a ser menos, porque yo no soy la hija de Pepe, el granizadero. Quiero que los tenis, las medias y la mochila sean Adidas. Sólo para comprar esas tres cosas mi papá me va a dar una tabla" [cien dólares].

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