La noche de galerías empezó por la tarde. La biblioteca de Coral Gables inauguró una muestra del pintor cubano Esteban Álvarez-Buylla, titulada Sueños de colores audaces. Se trata de una docena de cuadros de tema costumbrista (gallos de pelea, casas de vecindad, bares y cantinas de barrio), reflejado a veces con un acento que debe más a la ilustración y a la caricatura que al expresionismo.
En la galería Durban-Segnini, José Iraola (Ciego de Ávila, 1961) expone doce lienzos, algunos de gran tamaño, de una pintura trabajada, de colores sólidos y volúmenes básicos (círculos, triángulos, conos) que parecen navegar por un mar de borrascas. En la abigarrada geometría de las dos dimensiones de la tela, se atisba por acá una figura humana; por allá una pupila atenta; más allá, en un rincón, la Isla en su reconocible longitud.
Puerta con puerta, en Gary Nader, Carlos Quintana exhibe una serie de sus grandes lienzos de colores fieros y figuras como suspendidas, contorsionadas, desvalidas, al parecer escapadas de un circo felliniano, pero más cerca de la desguarnecida Gelsomina que del forzudo Zampanó.
Flora Fong (Camagüey, 1949), pintora que reside en Cuba, expone en Cernuda Arte más de una veintena de cuadros bajo el rubro de Los motivos de la Patria. Junto a primeros planos extremos del mundo vegetal (coco, fruta bomba, guanábana, hojas de tabaco), hay cielos estrellados, peceras, coladores de café y otros radiantes íconos de la cubanidad envueltos en una placidez algo inocua.
La noche la complementó una velada literaria en Books & Books, esa joyita de librería gourmet para la que dan ganas de mudarse con cama y todo. Se trataba de una lectura de poemas de Heberto Padilla por los participantes de un coloquio sobre su obra y la cultura cubana de su época que se celebró en la Universidad de Miami durante dos días.