| Entre dos trabucos |
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| La Habana o Santa Clara: ¿Cuál fue el mejor equipo beisbolero de todos los tiempos? |
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| por ROGERIO MANZANO, New Jersey |
Parte 1 / 2 |
Hasta el día en que Don Martín Dihígo dijo algo diferente, nadie se atrevió a refutar a los teóricos del pasatiempo. Todos siempre coincidieron en afirmar que el mejor club que se formó para jugar en la Liga Cubana de Baseball Profesional fue el de los Leopardos de Santa Clara, en la campaña de 1923-24. Pero frente a los especialistas, el Inmortal se levantó con el poder de sus argumentos y expresó: "La temporada de 1927-28 fue, a mi juicio, cuando se presentó ante la afición criolla la edición más fuerte de equipo alguno durante mucho tiempo (...) ese equipo Habana era lo que llamamos un verdadero trabuco (...) considero que fue superior al Santa Clara del año 1923". Tal opinión es como una alambrada que hinca y enreda, y que sobre todo pesa como una piedra, porque salió de los labios de quien califica como el más grande pelotero cubano de todos los tiempos y porque, además, él mismo vistió la franela escarlata ese año.
¿Leopardos de Santa Clara o Leones del Habana? Contraponer ambos puntos de vista es tarea para siglos de incansable discusión. Resulta imprudente aplaudir hacia un lado o hacia el otro si no se cuenta con un arma contundente para dispararle al dinosaurio de la polémica. De modo que sólo resta desapolillar archivos para tratar de encontrar una vereda entre números y estadísticas.
Santa Clara, a no dudarlo, era un team de gigantes. Contaba con Frank Duncan y Julio Rojo detrás del plato. En el infield jugaban Eddie Douglas, Oscar Johnson, Frank Warfield, Oliver Marcell, Walter Moore y Martín Ríos. Patrullaron los bosques Alejandro Oms, Oscar Charleston, Pablo Champion Mesa y Esteban Montalvo. Los pitchers fueron Bill Holland, Rube Currie, Jack Ryan, Pedro Dibut, Dave Brown, Eustaquio Bombín Pedroso y José de la Caridad Méndez. Para tener una idea de cómo este conjunto transformó la historia en mito, baste decir que la alineación regular terminó el campeonato con 343, el más alto promedio logrado por nueve hombres al campo en los más de 70 años de existencia del circuito invernal cubano. Sólo el segunda base Frank Warfield se quedó por debajo de la barrera de los 300, al compilar 296 de porcentaje. No obstante, el average colectivo del seleccionado, incluido también el de los pitchers, fue de 311.
De acuerdo con datos de la época, los Leopardos, dirigidos por el célebre Agustín Tinti Molina, marcaron un paso trepidante en la campaña 1923-24, frente a los Monjes Grises del Marianao, los Leones del Habana y los Alacranes del Almendares, sus enemigos de turno. Los derrotaron en 36 oportunidades y apenas cayeron en 11 desafíos, para concluir el torneo con un average de 765. Sin embargo, ninguno de esos beisbolistas alcanzó a pisar jamás un césped de Grandes Ligas. El estúpido racismo se lo impidió.

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