| Nueva generación |
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| ¿Podrá retomar el voleibol criollo los niveles a los que está acostumbrado? |
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| por JORGE EBRO, Miami |
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Ha llegado el cambio de guardia para el voleibol cubano. La necesidad y las circunstancias se han puesto de acuerdo para que las selecciones masculina y femenina se inunden de nuevos rostros, tal vez mucho antes de tiempo de lo que hubiesen deseado los rectores de este deporte en la Isla.
Después de la deserción de seis titulares en Italia, el principal equipo masculino ha abierto sus puertas a jugadores de nivel juvenil, ya que no existen otros de reserva en la primera categoría.
De manera apresurada se ha convocado a un torneo de varias semanas donde el resto de la escuadra nacional está jugando entremezclada con los noveles aspirantes para poder conformar el grupo definitivo que representará al país en eventos tan importantes como la Copa Mundial y los Juegos Centroamericanos.
No lo tendrán nada fácil jugadores como Pavel Pimienta, Iván Benito Ruiz y Alexis Roca, que son verdaderos estelares, pero que siempre contaron con la guía de los que hoy tratan de encontrar un lugar en la liga italiana, especialmente el capitán Yhosvanny Hernández.
Omelio Castillo, presidente de la Federación Cubana de la Disciplina, y Eliseo Ramos, quien sustituyó a Gilberto Herrera al frente de la primera escuadra tras las deserciones, vienen preparando a la opinión pública al repetir que no se pueden esperar milagros en tan poco tiempo.
Y realmente es mejor no esperarlos, porque si los principales hombres, a pesar de haberse mantenido en la elite del voleibol internacional, apenas cuentan con un torneo doméstico, es peor la situación de los juveniles, a quienes les ha costado tradicionalmente mucho trabajo situarse entre los punteros.
De todos modos, es posible que en unos tres años se haya producido el acople imprescindible entre veteranos y recién llegados para producir una selección capaz de aspirar a resultados decorosos.
Si en los hombres las deserciones azuzaron el proceso de cambio, en las mujeres ha sido el lógico paso del tiempo el que se ha encargado de recordarles a los expertos que nada es para siempre. El reloj biológico ha impuesto su hora.
Las antillanas asumirán sus compromisos internacionales de la temporada con un elenco en el que sólo jugarán tres veteranas que no lo son tanto, porque realmente llevan poco tiempo en la escuadra principal.
Yumilka Ruiz, Zoila Barrios y Marta Sánchez son las únicas sobrevivientes del último equipo que fue campeón en los Juegos Olímpicos de Sidney.
Las superestelares Regla Torres —considerada la mejor voleibolista de la década—, Ana Ibis Fernández, Regla Bell y Marlenis Costa están embarazadas o ya en estos momentos son madres. Jugadoras de este calibre, sobre todo Torres, podrían intentar el retorno dentro de un año, pero tendrían que hacer un enorme esfuerzo, de ahí el apuro por subir a las juveniles.
El primer termómetro para medir la fuerza de la nueva conjunción de valores será la I Copa de las Américas, en México, del 24 al 30 de junio, donde Cuba se medirá a importantes sextetos como Brasil, Estados Unidos y Argentina; para luego participar en el Grand Prix que se juega tradicionalmente en varias ciudades asiáticas.
Definitivamente, las mujeres tienen una mayor responsabilidad. Las tres veces campeonas olímpicas saben que están en la mirilla del mundo deportivo, que se pregunta si la Isla podrá mantener su calidad luego de haber comandado en solitario en el pasado.

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