Lunes, 03 septiembre 2001 Año II. Edición 183 IMAGENES PORTADA
Deporte
En busca del disco de oro

Avatares de una modalidad deportiva que ha perdido su tradicional empuje
por JORGE EBRO  

Junto con el salto alto y la jabalina, el lanzamiento del disco perteneció a las pocas modalidades que, más allá de las carreras de pista, vistió de gloria al atletismo cubano. Desde fines de la década de los 70 y durante los 80, los deportistas antillanos fueron de los que más lejos enviaron el pesado círculo de hierro en los grandes eventos internacionales.

Del recuerdo salta el nombre de Luis Mariano Delís, bronce en los Juegos Olímpicos de Moscú 80 y architriunfador en los eventos regionales. Delís fue el verdadero caballo de batalla del disco nacional. Cuentan que en sus años finales como atleta debía infiltrarse las piernas para evitar los dolores y poder seguir en las competencias.

Sin embargo, este mismo esfuerzo por mantenerse en activo, pese a su veteranía, lo llevó –o lo llevaron– a ingerir anabolizantes prohibidos que dieron al traste con su carrera. No por eso se deja de reconocer en Delís al mejor discóbolo cubano de todos los tiempos. Todavía ninguno de sus sucesores han logrado sus marcas y su consistencia.

Pero no puede decirse que tras su retiro el disco quedó huérfano. Otros nombres como los de Juan Manuel Brito, Roberto Moya, Raul Calderón y Gabriel Pedroso entre los hombres, e Hildelisa Ramos y Olga Lidia Gómez entre las mujeres, prolongaron la cadena de triunfos criollos en el ámbito mundial.

Durante esos años, casi siempre la Isla acudía a los eventos con más de un representante en el área del disco. Muchas veces los atletas cubanos alcanzaron el un-dos, o el dos-tres, o al menos una medalla de cualquier color. Pero ahora, esos no son más que recuerdos lejanos.

En los últimos cuatro años la fuerza de nuestros discóbolos no se ha dejado sentir en el extranjero, ni en los Centroamericanos de Maracaibo, ni en los Panamericanos de Winnipeg, y mucho menos en los Juegos Olímpicos de Sidney. Puede decirse que la participación de los antillanos ha sido secundaria.

Según los especialistas del campo atlético, esta ruptura en la cadena de éxitos se debe en parte al retiro tempranero de muchos de aquellos ases de los 80. El disco es una modalidad que permite la longevidad del atleta. Al parecer, el retiro "por decreto" afectó a los gigantes del pasado sin que se hubiera preparado el relevo.

Los expertos ponen sus esperanzas en jóvenes como Michel Hemings (64, 44), Luis Martínez (59,30) –que fue sexto en el Campeonato Mundial Juvenil de Chile– y Yania Ferrales (58,30). Ellos, junto a Yarelis Barrios, Yoandry Zamora y Andy Pino, son la posible cantera que situaría al disco de regreso a la senda del triunfo.

Se espera que la rama femenina tenga mayor progresión que el sector varonil. Salvo Hemings, quien aún está en proceso de maduración, los muchachos todavía poseen muchas fallas técnicas y su progresión no se acerca a la internacional.

Afortunadamente, el disco posibilita la longevidad de los atletas y queda tiempo para trabajar con ese grupo. Sin embargo, no se espera que en el presente ciclo olímpico se obtengan resultados de renombre. Aguardar otra cosa sería una ilusión vana.


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