| Los Ibeyis |
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| por NATALIA BOLíVAR |
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"Beyi oro alakuá oyé oyé mojojó"
(Los Ibeyis son mellizos divinos,
son niños pero grandes sabios y sagrados)
Los Ibeyis se sincretizan en Cuba con San Cosme y San Damián (Taewo y Kainde); Santa Serpa y Santa Porfiria; San Crispín y Crispina (Talabí y Salakó); Santa Justa y Santa Rufina (Olori y Oroina).
Según el santoral católico, Justa y Rufina nacieron y murieron en Sevilla, en el siglo II de nuestra era. De familia humilde, ambas hermanas se ganaban la vida vendiendo vasos de barro y fueron detenidas cuando rompieron deliberadamente la imagen de un ídolo de otra fe. Consideradas como peligrosas fanáticas que no aceptaban la política de tolerancia religiosa del imperio romano, las torturaron para que abandonaran sus ideas. Intransigentes, Justa murió en la cárcel y a Rufina le aplastaron la cabeza. Son patronas de los alfareros y su día se celebra el 19 de febrero. Como en el caso de Cosme y Damián, su sincretización está vinculada al hecho de constituir una pareja.
Entre los pueblos primitivos el nacimiento de mellizos era considerado nefasto o afortunado, pero nunca se le veía con indiferencia. Aunque en algunas tribus africanas se acostumbraba ajusticiarlos, los yorubas se inclinaban a tomarlos como señal de buena suerte para los padres de la comunidad.
En Cuba, los Ibeyis son orishas jimaguas, varón y hembra, hijos de Changó y Ochún aunque criados por Yemayá. Sobre ellos se dice que viven en lo alto de una palma, son niños juguetones, golosos y traviesos, y gozan del cariño de todos los Orishas. A los Ibeyis se les considera patrones de todos los niños, los barberos y los cirujanos. Viven en la palma. En Ocha se llaman de distintas maneras, Araba y Aína, Ayaba y Aíba, Olori y Oroína, pero la forma mas popular es Taebo y Kainde. Taebo es el primer jimagua que ve la luz del mundo, el primero en nacer y es por ello que se le considera el más joven de los dos y su nombre significa "el que inspecciona el mundo para prevenir de disgustos a su hermano mayor", que llegará después y se llamará Kainde.
En la rama de la prestigiosa santera Ferminita Gómez, sus seguidores adoran al coro de jimaguas Alawa Kuario y Eddún, Adén, Alabba, Ibbo e Igué, Oraún, Onó-Nibeyi e Idobe, que se dice fueron capaces de vencer al Diablo y sus nombres quedaron plasmados en prestigiosas libretas de santeros.
En las Reglas de Palo y en Kimbisa se les llama Batotonki, Batunque, Mpangui, Guanalune Lupangueri, entre otros. Su nombre en fon es Hohovi. En Haití se le conoce por Marassa.
Cuenta la tradición oral que a los mellizos les gusta estar divirtiéndose siempre y en ocasiones son incansables. No es por gusto que en algunas casas de Santo se dice que son hijos de Changó y Ochún.
Durante cierto tiempo les dio por tocar unos tamborcitos mágicos que les había regalado Yemayá, su madre adoptiva. Por entonces, el Diablo puso trampas en todos los caminos y comenzó a comerse a todos los humanos que caían en ellas. Ni hombres ni mujeres, ni viejos ni niños se escapaban de su voracidad.
Entonces los Ibeyis se pusieron de acuerdo y Taewo agarró por uno de aquellos caminos, mientras Kainde lo seguía oculto en la espesura. Taewo iba tocando su tamborcito con tanto gusto que el Diablo se quedó embelesado, le advirtió para que no fuera a caer en la trampa y se puso a bailar. Pero cuando Taewo se cansó, Kainde salió del bosque y ocupó su lugar. Porque el problema era que, aunque el Diablo estaba muy cansado, no podía dejar de bailar mientras los tamborcitos mágicos estuvieran sonando.
Cuando ya estaba agotado el Diablo, los Ibeyis le hicieron jurar que retiraría todas las trampas; fue así como los Ibeyis salvaron a los hombres y ganaron fama de poderosos, porque ningún otro orisha ha podido ganarle una pelea al Diablo.
Los Ibeyis, en la Regla de Ocha o Santería, no se posesionan de los creyentes, pero hay que complacerlos con cantos y bailes, momento en que se hacen presentes en las ceremonias jugando con los asistentes, haciéndoles algunas travesuras inofensivas en la vida cotidiana. Los bailadores en el coro imitan los pasitos caprichosos de los niños, dando salticos hacia adelante y hacia atrás.
Algunas casas de Santo, celebran el 19 de febrero la fiesta de estos orishas tan adorados por nuestro pueblo.

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