| Osain, la vida |
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Parte 1 / 2 |
Osain es el orisha dueño de la naturaleza, de la vegetación, de todas las hierbas, plantas, flores, matojos, raíces, hojas y el único conocedor de sus secretos; es la deidad de la farmacopea. Por eso se dice: "Sin Osain no hay medicina, no hay esperanza, no hay magia; sin él, no hay vida, es médico y botánico por excelencia".
Osain no tiene padre ni madre, surgió de la tierra como las plantas, es un hombrecito que sólo tiene una pierna: la derecha, y camina a saltos o cojeando; un solo brazo: el izquierdo, tiene una oreja grande por la que no oye absolutamente nada y la otra chica, por la que puede escuchar todo, hasta los pasos de los insectos, el andar de las hormigas y el volar de las mariposas. Osain, cuando habla, lo hace bajito y fañoso, fuma tabaco y le gusta el aguardiente, se dice que tiene la desconcertante costumbre de aparecerse a los trasnochadores para pedirles fuego. Es un orisha cazador, casto y célibe. Hay quienes lo tienen como guardián y consultor, y se dice que es tan viejo como Olofi, el dios supremo.
Su color es el verde, su día el viernes y su procedencia de Oyó, Yesá, Mandinga y Takua.
Su nombre completo es Osain Oguenegui Aguaddo Kuni-Kuni, aunque también se le conoce como Osain Agguchuiye. En fon se le llama Aroni. En arará, como en palo se le llama Gurunfinda. En kimbisa es Sindaula Ndundu Yambata Butan Seke.
En nuestro país, se conoce por oluosain u osainista al conocedor de los misterios del monte, quien atesora celosamente los secretos de las plantas.
El hecho de que alguien sea osainista no quiere decir que Osain sea el ángel de su guarda, basta con estar iniciado en estas religiones y conocer ampliamente la botánica, la fauna y las propiedades místicas de éstos, así como gran número de rezos e invocaciones propios de cada uno de ellos.

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